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Cómo trabajamos

Primero se mira.
Después se construye.

La mitad de los proyectos con IA que fracasan no fallan en la tecnología: fallan porque nadie miró antes si el problema era ese. Por eso el primer paso no se cobra y a veces termina en «esto no se arregla con IA».

Una lupa examina un enredo de líneas de proceso que se enderezan en un camino limpio hacia una máquina terminada.

Los tres pasos

01
Se mira el trabajo real

Antes de proponer nada, se mira dónde se va el tiempo de verdad. A veces la conclusión es que esto no se arregla con IA. Eso también se dice, y se dice gratis.

02
Se construye lo que resuelve

Cada pieza se elige por lo que aporta, y gana lo simple cuando cumple igual. Menos partes móviles es menos que se rompa un martes por la noche.

03
Se queda funcionando

El código y los datos quedan en manos de quien paga el trabajo, documentados y con el equipo formado. Sin cajas negras y sin quedar atado a nosotros.

Lo que no negociamos

Cuatro reglas de la casa

El dato sensible no sale de casa. Cuando un sistema puede correr en el equipo del cliente, corre ahí. Lo que no hace falta enviar, no se envía.

Nada de cajas negras. El código y los datos quedan en manos de quien paga el trabajo, documentados. Si un día quiere seguir sin nosotros, puede.

Gana lo simple cuando cumple igual. Menos partes móviles es menos que se rompa un martes por la noche, y menos que explicarle al que venga detrás.

Se dice lo que no se puede. Los límites de cada trabajo están escritos en su propia ficha. Una ficha sin límites no se cree, y con razón.

Qué hace falta de su parte

  • Una hora para enseñarnos el proceso tal y como es hoy, con sus atajos y sus parches.
  • Una persona que pueda decidir. Sin eso, el proyecto se para en la primera duda.
  • Acceso a los datos reales, aunque estén sucios. Sobre todo si están sucios.

Qué no hace falta

  • Traer una idea de solución. Esa parte es nuestra, y llegar con una decidida suele salir caro.
  • Tener los datos limpios. Si estuvieran limpios, probablemente no habría problema que resolver.
  • Un presupuesto cerrado antes de la primera llamada: ahí todavía no sabemos ni usted ni nosotros qué cuesta.

Contacto

Cuéntenos qué le está costando tiempo

Una llamada de quince minutos basta para saber si esto tiene arreglo y cuánto cuesta. Si no lo tiene, se lo decimos en esa misma llamada.